sábado, 27 de junio de 2009

“No son tiempos para sacar los pies del plato”

En el DF. Abal Medina frente a un mural de Siqueiros, en la capital mexicana

25-06-2009 / Su apellido está en el bronce del peronismo. Hermano de un jefe montonero, fue amigo de Rucci, Galimberti y Lorenzo Miguel. Radicado en México desde hace un cuarto de siglo, advierte sobre el “neoperonismo gorila” y defiende a los K. Sus diferencias con Pino y Bonasso.

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La road movie de Juan Manuel Abal Medina tiene tres escenografías: la convulsionada Buenos Aires de los setenta, la embajada de México en suelo porteño –convertida en cárcel de lujo durante los seis años de dictadura–, y el Distrito Federal, la megaciudad que lo cobijó durante el último cuarto de siglo.En el DF, Abal Medina lleva la vida de un abogado de cierto éxito, con oficina en el coqueto barrio de Polanco y enamorado de la media docena de museos esparcidos por los bosques de Chapultepec. Pero basta que le sirvan la primera de las seis tazas de café –descafeinado– para constatar que mantiene intacta la pasión que lo trajo hasta aquí: la política. “Disculpá, pero estoy en medio de dos elecciones, y el teléfono no para de sonar. Te juro que ya lo apago”, promete. Cumple a medias. Apaga uno de los dos aparatos y pone el otro en modo silencioso. En efecto, a lo largo de la entrevista, ese teléfono no cesará de vibrar.El primer tramo de esa road movie fue vertiginoso. Formado en el nacionalismo tomista, a los 25 años conoció a Juan Domingo Perón y a los 27 ya era secretario general del Partido Justicialista. Fue el organizador del Operativo Retorno, que concluyó con el regreso de Perón en 1973, e impulsor de la medida que más irritó a los militares de la época: la liberación de los presos políticos. La mayoría de ellos eran miembros de la Tendencia Peronista de izquierda, sector que referenciaba a militantes de base y a los sectores radicalizados, como Montoneros, cuyo primer líder fue Fernando Abal Medina, hermano de Juan Manuel. Desde entonces, su apellido quedó grabado en el bronce de movimiento justicialista. Su palabra adquirió el peso específico de los que están dispuestos a protagonizar y, a la vez, dejar testimonio de su época. “El mundo está viviendo una transformación histórica, y la Argentina está frente a una inmejorable oportunidad: o se sube definitivamente al futuro de la justicia social o vuelve al pasado del despojo y la riqueza para pocos”, dice. Abal Medina aclara de antemano que él no es un observador imparcial. Respalda sin fisuras al gobierno K. Al fin y al cabo, le dedicó su vida a la “causa peronista” y “no son tiempos para sacar los pies del plato”.

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–¿Por qué le adjudica un valor crucial a estas elecciones?

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–A partir de la cuestión de la soja, una cantidad de fuerzas que estaban dormidas, pero que nunca perdieron su presencia y poder por estar vinculadas a los medios masivos de comunicación de la oligarquía, encontraron una veta para generar un enfrentamiento contra el Gobierno. A esto se suma una clase media porteña tradicionalmente propensa al gorilismo que se había abrazado al kirchnerismo como una forma de salir de la crisis. Cuando el peronismo la saca de la crisis vuelve a su vieja cosa gorila. A partir de allí se va generando esta polarización y va tomando el cariz de un enfrentamiento ideológico. Si algo faltaba para que esto fuera así, la reivindicación abierta que ha hecho toda la derecha gorila de las peores cosas de los noventa, y en algunos casos hasta de los setenta, hizo que una elección que debía ser de medio tiempo se convirtiera en una batalla abierta entre dos ideas y modelos de país.

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–Pero Solá, Macri y De Narváez se dicen peronistas...

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–Solá es peronista, pero por despecho y cuestiones personales ha ido a parar a una oposición gorila, donde además lo maltrata y lo subestima un señor que es inconcebible que tenga algo que ver con la política argentina, que es este De Narváez. Ese es un caso muy significativo: se trata de un señor que, basado en su poder económico, gastando dinero en cantidades inusuales para alguien que dice gastar su propio dinero, con problemas impositivos, y cuyo abogado defensor en una de sus empresas es también abogado de un conocido narcotraficante. De Narváez es un marginal de clase alta con el cual nadie serio se sentaría a la mesa y mucho menos le propondría que sea candidato a nada. La sociedad argentina no debería permitir que alguien así sea candidato. Esto lo digo con vehemencia porque conozco lo que pasa en un país cuando se deja que gente de esa catadura modal se involucre con la política. Sé lo que pasó aquí, en México, cuando se dejó que gentuza de ese tipo tuviera que ver con la política. El narco se mete. Y De Narváez es peor que un narco, es un amoral que con su dinero y su falta absoluta de ideas encontró cómodo sumarse con Macri, quien en definitiva es quien le pone las ideas.

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–¿Y cuáles son esas ideas?

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–Bueno, mucho no se conoce. Habrá que guiarse por lo que dice esa chica, (Gabriela) Michetti, que sostiene que lo de las privatizaciones es un debate agotado en el mundo, cuando en realidad es todo lo contrario. Por eso creo que es inaudito lo que estamos viviendo, porque todo el mundo va para el otro lado, y en la Argentina, de la mano de Macri y De Narváez, se quiere resucitar una Argentina del pasado. Lamento mucho que la hija de mi querido amigo Rucci se haya sumado a la lista encabezada por un personaje tan deleznable.

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–¿Por qué cree que lo hizo?

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–Quizá por cuestiones personales, quizá porque no se la trató bien, quién sabe... Que mi amigo Eduardo Amadeo esté en esa lista... Creo que estos compañeros van a volver, van a salir de eso que es el campo de la antinación para volver al peronismo.

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–¿Entonces tiene razón Elisa Carrió cuando advierte que “después de las elecciones se van a juntar todos”?

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–No, no, no. Con De Narváez no me junto ni a tomar un café. Con Macri no me juntaría en nada político. Pero la gente que se ha ido por temas circunstanciales seguro que va a volver.

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–¿Incluye en esa lista a Pino Solanas, el candidato que parece cautivar al voto-moda de los porteños?

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–Pino y Alcira Argumedo son grandes personas, grandes compañeros, pero se equivocan gravemente dividiendo el voto peronista. Porque acá lo que se plantea es justamente eso: si esta hubiese sido sólo una elección de medio tiempo, yo no habría dicho una sola palabra sobre Pino, o sobre Miguel (Bonasso), que es mi hermano de la vida y ahora está con Ibarra. Pero tal como se plantean hoy las cosas, donde gana o es derrotado el modelo del Gobierno, el ganador de esa eventual derrota es la derecha. Por eso me cuesta entender su postura.

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–¿Qué hizo mal el Gobierno para distanciar a cuadros como Bonasso o ciertos movimientos sociales?

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–Aunque no soy acrítico, en estas circunstancias no voy a enfatizar ningún error del Gobierno. Todo lo de este lado está bien, porque está tan mal lo del otro lado, es un espanto tan grande, que cualquier crítica que haga podría servir a los intereses de ese sector. Y estaría cayendo en el mismo error en el que caen estos compañeros. De todos modos insisto, los peronistas de verdad van a volver.

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–La historia demuestra que el peronismo tiene algunas lealtades y muchas traiciones. ¿Qué le hace creer que los que se fueron no apuntalarán otro proyecto político a futuro?

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–Mire... ¿qué es ser peronista? Una vez hablando con el general Perón coincidimos en que el peronismo, cuyos márgenes son muy amplios, es un eje llamado justicia social. Somos peronistas los que creemos en una sociedad igualitaria, y como tales nos hermanamos con una tradición histórica que nace en Artigas, que continúa en Rosas, la montoneras y por supuesto el general Perón. Por eso es que el diario La Nación, fundado por Bartolomé Mitre y heredero de la antipatria, está en contra. Es lógico y natural. Desde siempre ellos y nosotros estuvimos en lugares distintos. Ahora, que haya peronistas sumándose a eso, es absurdo.

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–¿Cómo observa a la Argentina poselectoral?

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–Con un peronismo reunificado, reorganizado, y un partido radical que, a pesar de sus problemas, sería injusto decir que su expresión histórica fue (Fernando) De la Rúa.

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–¿Julio Cobos lo expresa?

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–Cobos es un personaje un poco triste. Un señor que cambia un voto por lo que dice la hija es una figura demasiado menor. No me parece que tenga estatura histórica.

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–Para los encuestadores es un fenómeno político. ¿Cuántos fenómenos políticos vio pasar en sus cuatro décadas de vida política?

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–Muchas decenas. Al pobre Ezequiel Martínez se lo empujó como un gran candidato. Yo tuve que negociar cosas con él en dictadura, tenía debilidades evidentes, pero para La Nación era un genio. Otro señor, Chamizo, que hasta De Narváez debió haber tenido el récord de plata gastada en una campaña, también pasó sin pena ni gloria. Cobos está en esta línea, parece poca cosa.

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–Antes hablaba de una disputa de modelos. ¿Cómo definiría al modelo K?

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–Si tuviéramos esa respuesta seríamos candidatos al Nobel, porque este dilema se da en todos los gobiernos populares del planeta. Está claro que el mundo ha cambiado y busca nuevos paradigmas. Creo que habría que caracterizar los modelos por sus intenciones. Hay sectores que quieren avanzar en la justicia social, y hay sectores ultraoligárquicos que pretenden mantener vivo el neoliberalismo. El modelo que se aplica es hijo de estas intenciones. Ahora, en la Argentina pasa algo muy particular, porque la derecha presenta como nuevo algo que en el mundo se abandona por obsoleto. Fíjese lo que pasó con el tema de la soja. Los medios mintieron descaradamente y lograron que la clase media defendiera un modelo agrodependiente que incluso conspira contra sus propios intereses. Conozco bien el tema porque provengo de una familia de productores agropecuarios, que llegó a tener unas dos mil hectáreas en la zona núcleo y que quebró en los noventa. Pero no por culpa de la conducción del campo, que lo dirigía mi hermano, un agrónomo de primera. Quebramos por el programa económico de Menem y Cavallo, al igual que muchos de los que ahora se quejan porque quieren ganar más plata. Y de paso les hacen el juego a los medios, que aprovechan para exagerar y mentir en pos de sus objetivos comerciales.

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–Kirchner se declaró en guerra con Clarín y sugirió que un sector de la prensa es un contrincante a vencer. ¿Coincide con esa postura?

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–Cuando la libertad de prensa se confunde con la libertad de empresa, prima el deseo empresario de subordinar la voluntad política. No tengo problemas en que el partido antinacional tenga su periódico, como La Nación, pero que quede claro que ahí no se ejercita la libertad de prensa, sino que es el órgano partidario de ese sector.

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–¿Habría que redefinir el concepto de libertad de prensa?

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–Sin dudas, porque tal como hoy está considerada, la mentada libertad de prensa deforma la democracia. Sin ir más lejos, los medios imponen un candidato sólo porque tiene dinero, sin exigirle ninguna idea. Esa benevolencia, está claro, no es convicción política, sino conveniencia comercial. La sociedad debe tener mayor participación en los medios para evitar estos dislates.

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–¿La sociedad o el Estado?

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–El Estado debe tener sus medios, pero la participación de la sociedad es fundamental. Por eso hay que impulsar la ley de medios audiovisuales, que plantea una verdadera libertad de prensa. Porque hoy rige la negación de esa libertad. Que un periódico, como Clarín, pueda publicar la brutalidad que publicó respecto de una eventual salida anticipada del Gobierno, es una clara operación preelectoral que busca imponer una agenda sabiendo de antemano que es falsa. Al menos La Nación plantea sus ideas, nefastas, pero ideas al fin.

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–¿Esos medios expresan al empresariado en general?

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–A muchos sí, pero no a todos. Hay grandes empresas nacionales que acompañan este proyecto.

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–¿Incluye a Techint en ese grupo?

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–Sí, aunque es una mala coyuntura. Hay varios empresarios convencidos del proyecto nacional.

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–Usted es amigo de Carlos Slim, considerado uno de los hombres más ricos del mundo. ¿Se puede ser millonario y tener conciencia social?

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–Slim es un enorme generador de empleo serio, empleo con todas las prestaciones. Tiene cerca de 400 mil empleados. Pero además aporta cantidades enormes de dinero para el desarrollo social. De todos modos es consciente de que es hijo de un desarrollo económico que no debería darse de este modo. Pocos saben que la mayoría de los asesores económicos de Slim es gente de pensamiento de izquierda, entre ellos un gran secretario de Hacienda de México.

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–La izquierda parece haber modificado aquella consigna que sostenía que la burguesía es el sujeto a vencer para pasar a ser el sujeto a convencer. ¿En qué etapa del proceso de convencimiento estamos?

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–Estamos saliendo de una etapa terrible de la humanidad que fue el pensamiento único y el individualismo loco. Los resabios de eso es lo que ahora se está agrupando en facciones, como esos del Pro. Pero el desafío no se agota en desenmascararlos. También el Estado se está replanteando como institución, sabiendo que debe controlar y ser eficaz, como eliminar la idea de la política como carrera individual. Yo mismo soy un ejemplo de que la política no necesariamente debe ser una forma de ganarse la vida. Con mi historia y mis contactos no me costaría nada abrir puertas para grandes negocios. Pero no lo hago. Quizá porque pertenezco a una generación que abrazó la política con fines menos miserables que los que se ven ahora, en tipos como De Narváez. Espero que los peronistas comprendan que ese señor ni siquiera le dedicó jamás una reflexión a la justicia social. Para tipos como él, el mundo se divide entre consumidores, clientes y votantes. Para nosotros, son personas.

ElArgentino.com(Por Adrián Murano desde México DF)

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lunes, 8 de junio de 2009

FAVALORO, la carta final

Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria.


Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Guemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.

Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo.

En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.

La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).

Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.

Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.

A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.

Este era nuestro único contacto.

A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.

Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.

La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza).

Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

Valga un solo ejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.
Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana, sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado.

El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. “Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?”. “Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe”.

El cirujano “de real valor” además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las “indicaciones” de su cardiólogo. “¿Doctor, usted sigue operando?” y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre. Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.

Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna “lecture” de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el “sistema” y el dinero es lo que más les interesa.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo, cámara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.

No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle “la operación económica” y entregará el sobre correspondiente!.

La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir “no hay camas disponibles”.

Nuestro juramento médico lo impide.

Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.

Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.

Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta. ¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?

Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!

Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al “sistema”.

Sí al retorno, sí al ana-ana.

“Pondremos gente a organizar todo”. Hay “especialistas” que saben como hacerlo. “Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado”. “Debés comprenderlo si querés salvar a la Fundación”.

¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: “a mí no me ha derrotado nadie”.

Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla.

Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.
“¡La leyenda, la leyenda!”

Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.

No puedo cambiar.

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.

Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.

Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.

En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles. Un abrazo a todos,


René Favaloro
Julio 29-2000 –14,30 horas.

Lleva su firma

Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


Tomado del blog SOY DE DONDE NO PIENSO


lunes, 1 de junio de 2009

Dante Camaño contundente "ESTAMOS VIVIENDO EN UNA MONARQUÍA"

"Estoy harto de escuchar a este Gobierno de que es nacional y popular, ¿alguien vio algún Gobierno en el mundo que se proclame nacional y popular y este en contra de la Nación y en contra del pueblo?, se preguntó e irónico agregó: “Son cómicos y ridículos”, apuntó el diputado nacional Dante Camaño, pero fue más contundente al afirmar la Argentina "esta viviendo en una monarquía que ni siquiera es ilustrada”.

En cuanto a la defensa que hizo el líder de la CGT, Hugo Moyano, del modelo político y económico el pasado jueves en el acto por el día del trabajador afirmó, en diálogo con Tomás Del Duca por Radio Rivadavia, que "cuando uno vive de subsidios, es decir, de la guita de todos los argentinos es muy fácil”.

El título lleva a pensar que habla de la conducción del gremio gastronómico que comparte con su cuñado Luis Barrionuevo . Mas aún cuando la define como "monarquía ni siquiera ilustrada".

Pero no, ¡ el simio se refiere al gobierno nacional !

Entonces pienso...

Si los que se pasaron la vida robándole a quienes dicen representar.

Si los que nunca trabajaron y les dá para ser timberos y millonarios.

Si los que quemaron urnas cuando perdieron.

Si los que ejecutan las más antidemocráticas y mafiosas de las estrategias electorales para eternizarse en sus gremios.

Si los que patotean en todos los lugares que frecuentan.

Si los que son ideológicamente compatibles con Patti.

... Están en contra del gobierno que les devolvió a los argentinos, jubilaciones dignas, viviendas, industrias, condiciones para exportar, estabilidad política después del desastre del 2001, estabilidad económica con 50.000 millones de reservas, obras a lo largo y ancho de país, redistribución de la renta con el fondo sojero, prestigio en el mundo, integración con una nueva américa latina, soberanía e independencia política y económica, y especialmente la dignidad del trabajo a millones de argentinos...

NO TENGO DUDAS, POR MÍ, POR MIS HIJOS...

VOTO LO QUE NO VOTAN ELLOS, VOTO POR MI, POR MIS HIJOS...
VOTO POR UN PAÍS PARA TODOS...
VOTO POR EL GOBIERNO QUE PELEA CON LA OLIGARQUÍA GOPISTA Y TRAIDORA LA REDISTRIBUCIÓN DE LA RENTA...
VOTO AL GOBIERNO DEL PUEBLO.
¡ VOTO DIPUTADOS DE CRISTINA !


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domingo, 31 de mayo de 2009

HUMBERTO VOLANDO Y RENÉ BONETTO
Precedieron a Eduardo Buzzi en la presidencia de la Federación Agraria Argentina.

Allá por el año 2000, cuando accediera al cargo de Secretario General, Buzzi, para muchos prometía aires progresistas para la FAA ultraconservadora de Volando.


Para muchos, no para todos.

Un super suturado dirigente de las Ligas Agrarias con evidente olfato adquirido entre montes y torturas, a poco de conocerlo, y a contrapelo de todas las opiniones sentenció: "éste es mas peludo que Volando".

Parecía un chiste. Aclaró que no lo era.

Vaya para él un reconocimiento.

Volando llegó a decir: "Nunca pisaremos un local de la Sociedad Rural, fueron los que mataron a Francisco Netri, en el Grito de Alcorta"

No estaba Eduardo Buzzi en ese momento, además, no escuchaba mucho a Volando porque era muy conservador y para los nuevos tiempos había que dar con el perfil progresista que ya se vislumbraba en gran parte de américa latina.
Pasaron unos pocos años, algunos atrevidos, curtidos y sufridos pequeños productores desde las bases, y viéndolo ya mas parecido a la imágen que predecía el visionario compañero de las Ligas Agrarias, le recordaron que la Sociedad Rural no era precisamente un aliado de los pequeños productores. Inmediatamente Eduardo, emprolijandose su fina campera, comenzó a desplegar la teoría de que frente a un enemigo poderoso era necesario dejar de lado viejos desencuentros y abrazarse a todo el arco productivo del campo argentino en pos de la preservación de los intereses del sector. Pomposas, alitisonantes e impostadas palabras. Palabras. Solo palabras.

Les quedó claro a los pequeños productores que asistían a la exposición de los nuevos alineamientos que ellos se habían caído de este nuevo "arco productivo del campo argentino", porque ciertamente las retenciones diferenciales y los subsidios a los fletes favorecían sus intereses.
El voto NO POSITIVO del nuevo De la Rúa, terminó confirmando a los pequeños productores que Buzzi los había desenganchado definitivamente de las luchas de la FAA.

El voto fue manifiestamene NO POSITIVO para los pequeños, para la agricultura familiar de la argentina. Fue la gran verdad del traidor de Cleto. El voto fue NO POSITIVO para las mayorias trabajadoras del campo argentino.

Pero ALTAMENTE POSITIVO para los intereses de los grandes productores y exportadores que con discursos falsos defendieron Buzzi y sus socios de la Sociedad Rural Argentina, esos que mataron a Francisco Netri en el Grito de Alcorta, y por lo que el "conservador" Humberto Volando prometiera no pisar la Sociedad Rural.

Y como lo "viera" años antes el compañero de Ligas, el voto NO POSITIVO para los mas, hizo que el "progresista" Eduardo Buzzi descorchara champagne francés en la tribuna junto a los asesinos de Netri, confirmando su mullido pelaje.

Perdón Don Humberto Volando, por todo lo que se dijera de usted.


ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA INDEPENDENCIA DEL PODER JUDICIAL
Iride Isabel María Grillo(*)
En una república democrática, el pueblo es el soberano, así lo manda la Constitución,que es suprema y está por encima de todas las demás normas que de ella derivan y de todos los actos de las autoridades públicas y de los ciudadanos.La Constitución es,a no dudarlo,la máxima garantía que nos protege a todos,ciudadanos y autoridades públicas, evitando los avances de la arbitrariedad que pueden provenir de uno,de unos pocos y hasta de la mayoría,como ocurre en una dictadura democrática, la peor de las dictaduras, porque se disfraza y legitima en el poder que da el resultado de una elección.
Ello se vincula necesariamente con el Estado de Derecho, que es una forma de organización fundada:
1) en el respeto a las leyes,
2) en un sistema de garantías que opere de manera eficaz frente a los abusos del poder y,
3) en un Poder Judicial Independiente, sin el cual nada de lo anterior es posible.
Sin embargo no puede hablarse seriamente de Estado de Derecho,desde un estado que no respeta su Constitución,como ley suprema y soberana,y desde una justicia que no la hace cumplir por sobre cualquier norma o acto emanado de sus autoridades constituídas,las que al asumir sus funciones han jurado cumplir y hacerla cumplir.
Por eso debemos honrar la Constitución, defendiendo, como centinelas siempre alertas el Estado de Derecho y garantizando al Poder Judicial las necesarias seguridades que por mandato constitucional nos competen,tanto desde el punto de vista de la garantía de cada juez en el desempeño de sus funciones, evitando colocarlo en situaciones que podrían derivar en el futuro en causales de mal desempeño o forzándolo,por acción u omisión,a que renuncie a su cargo para no incurrir en ellas,como también en cuanto a las garantías que le competen institucionalmente en tanto órgano estatal.
Uno de los aspectos que hacen necesariamente a la independencia del Poder Judicial está vinculado a dotar a cada juez de los medios necesarios para asegurar su buen desempeño, velar porque esto ocurra, como centinelas atentos, es deber del propio juez que debe defender su independencia y el respeto a la Constitución hasta con su propia vida.
Es además deber y responsabilidad de la cabeza de ese Poder Judicial, que en ejercicio de sus funciones de Superintendencia está obligado a garantizar la independencia a cada uno de sus jueces.
Es también un deber de los demás órganos del Estado, Poder Legislativo y Poder Ejecutivo velar para que así sea.
Finalmente es deber de los ciudadanos estar informados y no permanecer indiferentes ni anómicos frente a avances indebidos al Poder Judicial.
Estas garantías deben ser por todos los ciudadanos conocidas y exigidas a los encargados de asegurarlas,es decir,los tres poderes del Estado.
Se trata de la garantías vinculadas:
1) Al nombramiento de sus miembros.
2) A la inamovilidad de sus funciones mientras dure su buena conducta.
3) A la intangibilidad de sus haberes y Autarquía presupuestaria.
Basta con examinar el estado de situación existente en estos tres ámbitos para saber si la independencia del Poder Judicial,está asegurada y no se trata de afirmarla y pregonarla sino de trabajar sin cansancio,con paciencia y perseverancia para que así sea.
(*) Iride Isabel María Grillo. Juez Civil y Comercial de la Sexta Nominación. Primera Circunscripción de la Provincia del Chaco,Docente Adjunta de la Cátedra A de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la UNNNE.
CANDIDATA QUE REHUYE DEBATE...

¡ MANTIENE SU CHANCE ELECTORAL !
Después del papelón protagonizado por Carim, a Aida Ayala le quedó muy claro que cruzarse con Elda sería una muestra de desprecio por la propia supervivencia electoral.
En consecuencia puso pies en polvorosa y con su mejor cara...

dijo con firmeza

¡yo solo debato con pares!

¡que venga Alicia Azula! ...

mientras sobrevolaba a regular altura

y baja velocidad -evitando de tal modo fumigar con maquillaje-

la laguna Arguello...

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sábado, 30 de mayo de 2009

VINALES es una pieza impactante en la que "Carancho" describe la partida de los compañeros "elegidos" por el terrorismo para ser ejecutados en Margarita Belén. Para entender mejor esté doloroso relato aclaramos que "vinal" es un arbusto densamente espinoso que crece en zonas deserticas. Abunda en el Impenetrable chaqueño porque efectivamente precede a toda otra especie en el desierto. "Villa Libertad" es el barrio donde se ubica la cárcel de Resistencia: U7.
VINALES
Por "Carancho" RAMIREZ
El piso, los muros, el cielo, el tiempo eran de cemento.
El sol de diciembre y el terrorismo de Estado cegaba las retinas de los chaqueños en ése domingo ingrato y agrandaba la soledad histórica de una generación que se atrevió a soñar.
Nada crecía en el páramo de los días blindados.
Sólo el vinal frena al desierto, decían los hombres del norte. Entonces en Villa Libertad “La gloriosa” se hizo Impenetrable cuando la víbora verde rodeó la cárcel. Un monte denso y solidario que agitaba sus ramas resistiendo los colmillos sedientos que apuntaron al coraje del Flaco Salas, a la sonrisa de Patricio Tierno y a los rostros altivos de jóvenes peronistas que sostenían banderas viejas.
El Flaco Salas se paró sobre sus sueños y miró de frente el destino. Cantemos la Marcha -gritó - que sepan nuestros verdugos como mueren los peronistas: de pié y a los mordiscones.
Era un vinal plantado en el páramo de un tiempo histórico cruel, rodeado de un coro innumerable de compañeros del Pabellón Uno de la U7.
Los abrazos se repetían, mientras una veintena de compañeros cargaban sobre sus hombros, bagayos pequeños y certezas inmensas.
Cantamos la Marcha. Desde el primero de julio del 74 -lluvioso e ingrato- no cantábamos esa canción llorando.
Los abrazos se repetían. Las lágrimas protegían las retinas de la memoria, para que vuelva siempre, venciendo al olvido y rescatando los sueños de esos vinales inmensos, tercos, porfiados, soñadores.
Simples soldados de Perón.

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¿Por qué la odiás a Cristina?

¿Por qué la odiás a Cristina?
Que está engayolando garcas
que empujaos por oligarcas
se llevaron 30 mil.
No hagás el papel de gil,
peleándote con la historia,
hacé un poco de memoria
¿O no amás a la Argentina?

¿Por qué la odiás a Cristina?
Que junto con el pingüino
devolvió a los argentinos
un cacho de dignidad.
Le cuento: movilidad
jubilatoria ¡recuerde!
que su nono casi pierde,
con la alianza y sus pamplinas.

¿Por qué la odiás a Cristina?
¿Por la lucha paritaria?
Los obreros fuimos parias
con el turco entregador
que nos robó al mejor
invento del peronismo:
Pleno empleo, optimismo
y justicia en la Argentina.

¿Por qué la odiás a Cristina?
¿Porque le cobra a los ricos?
Lo entienden hasta los chicos
al fato 'e las retenciones.
No vengas con pretensiones
de estanciero adinerado.
Sos un simple conchabado
¿O naciste en cuna fina?

¿Por qué la odiás a Cristina?
¿Las retenciones te ofenden?
Te informo: eso depende
de los precios exteriores,
que en niveles superiores
traspasa el lucro normal.
Es renta diferencial.
¡Cachá los broli Isolina!

¿Por qué la odiás a Cristina?
Ya me acuerdo vos sos de esos
que creen hasta los huesos
que son gente superior,
y que no tiene valor
la opinión del tipo pobre,
porque aunque guita te sobre
tenés seso ‘e plastilina.

¿Por qué la odiás a Cristina?
Nunca lo voy a entender,
porque todos pueden ver
que estamos mejor que antes.
Porque hasta el más delirante
si compara ¡a qué negarlo!
a Eduardo, Fernando y Carlos
elige siempre a Cristina.

¿Por qué la odiás a Cristina?
Yo te ofrezco mi saludo
todos los días la sudo,
porque hoy tengo trabajo.
Y aunque sigo bien abajo
me acuerdo de dosmildos,
cuando una caja de arroz
valía como insulina.

¿Por qué la odiás a Cristina?
Ya está bien: desenojote,
y no escuches los dislates
del periodismo alquilado,
que nunca está de tu lado
porque obedece al bolsillo
de más de cuatro vivillos
que no quieren a Argentina.

¿Por qué la odiás a Cristina?
Si sos un trabajador
Que se bancó el horror
de aquel turquito curciento
que al ventipico porciento
subió nuestro desempleo
llenando al país de reos¡
ese es buena mandarina!

¿Por qué la odiás a Cristina?
¿Por Francisco el del tatuaje?
Ese expresa el malandraje
que con Menem gobernó.
Su campaña financió
en 2003 ¡acordate!
Sería otro disparate
votarlo contra Cristina.

¿Por qué la odiás a Cristina?
Si laburás por convenio
tuviste todo un decenio
sin un aumentito en blanco.
Del corralito del banco
te olvidaste, me parece.
¿Dejás que Clarín y el trece
te pasen la gabardina?

.¿Por qué la odiás a Cristina?
¿Porque te duelen los pobres?
¿Largaste vos algún cobre,
ya que sos tan altruista?
¿O siempre fuiste turista
de mishiaduras ajenas?
Yo no te creo esas penas,
ni tu corona de espinas.

¿Por qué la odiás a Cristina?
¡Ah ya sé: la indigencia!
Si con otras presidencias,
te molestaba el piquete,
cuando a tu barrio paquete,
volvías en tu Vitara.
¿Y ahora sos el Che Guevara?
¡Agarrate Catalina!

¿Por qué la odiás a Cristina?
Yo no odio, yo espero.
Tengo muchos, muchos peros
también para este gobierno.
Pero mirando el infierno
que hicieron los anteriores,
cincharé pa’ que mejore,
mi gobierno: el de Cristina.


ANONIMO encontrado en comentarios del blog Tirando al Medio

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NO TENGO DUDAS

Mientras las madres y abuelas de Plaza de Mayo estén junto al gobierno no tengo dudas.

Mientras sigan apareciendo hijos de desaparecidos recobrados, no tengo dudas.

Mientras haya quienes sigan vivando a los represores, no tengo dudas.

Mientras los gobiernos de Latinoamérica estén cada día más ligados a la Argentina, no tengo dudas.

Mientras la jerarquía de la Iglesia sea más afín al mensaje de los opositores que al mensaje del gobierno, no tengo dudas.

Mientras el FMI esté allá pero no aquí, no tengo dudas.

Mientras la extrema izquierda se vaya tanto a la izquierda que termine en la derecha, no tengo dudas.

Mientras la derecha se indigne porque considera a este gobierno de izquierda, no tengo dudas.

Mientras la Mesa de Enlace se sonría victoriosa rodeada de porotos de oro, y los gurúes de la City auguren inminentes cataclismos, no tengo dudas.

Mientras haya tanta libertad que se pueda decir que el oficialismo hace todo mal y que lo seguirá haciendo mal, no tengo dudas.

Mientras se pueda caricaturizar con libre albedrío a la presidenta y su marido en el lecho conyugal, no tengo dudas. Y si a esas caricaturas del matrimonio las incluyen en un film “porno”, menos dudas tendría.

Mientras la iluminada Casandra augure que la Argentina “podría desaparecer del mundo civilizado”, no tengo dudas.

Mientras gran parte de la sociedad democrática se expresa públicamente día y noche, en la vigilia y en el suelo contra el gobierno no tengo dudas.

Mientras la luz y el gas no se apaguen, y no se seque la nafta, y no colapsen los radares, los aviones y los trenes sin hacer caso de las profecías, no tengo dudas.

Mientras los jubilados de antes y los de ahora cobren normalmente con plata como todos los trabajadores, no tengo dudas.

Mientras quienes se reconocen progresistas, pero están contra el Gobierno, posan incoherentes en la foto junto a los no progresistas históricos, no tengo dudas.

Mientras haya aquí patriotas aterrados porque una empresa multinacional argentina es estatizada en Venezuela, y esos mismos patriotas ni siquiera se inquietaron cuando fue privatizada toda la Argentina, no tengo dudas.

Mientras de un lado esté Marcos Aguinis y del otro José Pablo Feinmann; y de un lado esté la Tribuna de doctrina y del otro Carta abierta de los intelectuales, y de un lado estén Blumberg, el rabino Bemberg y el gatillo fácil, y del otro las garantías y el juez Zaffaroni; no tengo dudas.

Eso sí: tengo dudas de no tener dudas.

Pero la oposición, paradójicamente, me inspira certidumbres.

Sí, certidumbres opositoras contra las certezas de los opositores.
"CARANCHO" RAMIREZ

PLUMA Y PALABRA PERONISTA DE ALMA Y CORAZÓN

Juan Manuel "Carancho" Ramírez, nació el 21 de agosto de 1946 en Villa Ángela, Chaco.
Sus estudios primarios y secundarios los realizó en su ciudad. Se recibió de Escribano Público en la Facultad de Derecho de la Universidad del Nordeste. Militó en organizaciones universitarias vinculadas directamente con el peronismo correntino, que después devinieron en el Integralismo, con presencia activa en el desarrollo de las luchas estudiantiles de los años sesenta.
Se incorporó a las estructuras gremiales y políticas del justicialismo villangelense en defensa de la producción y fuentes de trabajo vinculadas con el quebracho colorado y colaboró en el desarrollo organizativo de las Ligas Agrarias Chaqueñas.
Fue preso político de Onganía y Lanusse. Fue electo Diputado Nacional después de la etapa del "Luche y Vuelve" por la Juventud Peronista del Chaco. El golpe militar lo llevó de nuevo a las cárceles argentinas y en el regreso de la democracia, siguió trabajando políticamente en el peronismo. Fundador de "La Corriente" la agrupación kichneriana, hoy vive en Resistencia, Chaco.


La Vieja y la Rosa

Esa vieja malllevada que en estos días de invierno pinta los muros altos de Palermo con su graffiti macabro de “viva el Cáncer” tiene la edad de la traición. Esa vieja le calentó la cabeza al manco Lavalle para que fusilara a Dorrego.
Ella le hizo el “Bocho” a Urquiza para que traicionara la causa federal. Ella recorrió los senderos pedregosos con la cabeza del Chacho y la maniataba a los gauchos del Litoral, para llevarlos a la guerra con el pueblo Paraguayo. Ella armó a Roca en la guerra santa con los Indios. Ella le hacía el diario trucho a Irigoyen y cargó los fusiles en la Semana Trágica. Ella se abrazó a Braden en los días de Octubre. Ella odia la Roza de octubre. Por eso no respeta nuestros ruegos y nuestras lágrimas.
Cuídense chicos…decían nuestras madres humildes en los días en que se consumía la llama de la revolución peronista. Con la muerte de Evita, también ellas se sentían morir. Sus batones floreados se despintaban por una lluvia de lágrimas, que multiplicaban a propósito para agrandar su dolor. Allí conocimos el negro, un color que en nuestros libros y cuadernos colorinches, casi no figuraba. Medio luto para los angelitos negros a quienes Evita había amado. Luto entero para los infantes de sangre india, para quien Ella expropiara el mar. El cielo y las montañas. Luto eterno para una generación a quien les trajo un tren blanco con inyecciones dolorosas y salvadoras y cerquita de las casas les hizo una escuela de paredes amarillas y techos rojos. Le puso un fangote en el bolsillo a sus padres y un silbido alegre a sus amaneceres. La vieja oligarquía, se creyó dueña de la tierra, del mar y del cielo y la odió para siempre. La vieja hoy esta retocada. Tiene el glamour de Mirta y sus almuerzos. Pero la flor de Octubre es eterna y su sonrisa sigue siendo un látigo en la conciencia de los angelitos negros.

"Carancho" Ramírez

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viernes, 29 de mayo de 2009

Homenaje a un grande de la historia sindical argentina


LA ÚLTIMA BATALLA DE AGUSTÍN TOSCO
Para unos era de la estirpe de Icaro, o de Prometeo. A otros les parecía la versión laica de Juan el Bautista y, al igual que éste, halló la muerte bajo el reinado de una oscura bailarina. Esto aconteció el 4 de noviembre de 1975, hacen ya veinticinco años cuando, estando en la clandestinidad, fue víctima de una dolencia que en circunstancias normales hubiera sido fácil de tratar. Entonces la persecución, las calumnias, los intentos de asesinato cedieron paso a algo peor: el olvido.
(Agencia Walsh. Vicente Zito Lema) Hoy, cuando la tierra de promisión parece más lejana que nunca y el pueblo argentino busca a los tumbos su perdido camino en el desierto, resultan necesarias las voces de aquellos que, como Agustín Tosco, nunca callaron. El Gringo, como lo llamaban sus compañeros, había nacido en el sur de Córdoba, Coronel Moldes, el 22 de mayo de 1930.
El mismo y con palabra clara contará su historia inicial: "Mis padres eran campesinos y yo trabajé junto a ellos desde chico una parcela de tierra. Después de cursar el colegio primario me trasladé a la ciudad e ingresé como interno en una escuela de artes y oficios. Allí se discutía mucho y el diálogo permanente me incitaba a profundizar la lectura. Siempre me gustó leer... En mi propia casa con piso de tierra y sin luz eléctrica me había construido una pequeña biblioteca precaria pero accesible. Corría la liebre.
Tan sólo al cumplir la mayoría de edad conseguí incorporarme a Luz y Fuerza como ayudante electricista. Por aquella época ya había adquirido conciencia de los conflictos sociales y había decidido también tomar partido de mi clase. A los 19 años había sido elegido subdelegado y a los 20 ascendí a delegado".
De ahí en más no habrá peligros, horarios ni claudicaciones. Vestido siempre con su mameluco azul de trabajo escribirá las mejores páginas de la lucha sindical en la Argentina, haciendo de la honestidad un culto, de la ética una guía para la acción y de la humildad su modo natural de vida.
Símbolo del Cordobazo una de las mayores gestas populares del siglo, prisionero de las dictaduras, ejemplo aun en el cansancio, en la desorientación o en la peor desventura, colocando al servicio de los demás un enorme coraje personal y esa férrea voluntad con que se transforma la realidad. Veía el socialismo como un camino para la construcción del hombre nuevo y la nueva sociedad. Como pocos luchó para que así fuera.
Tuvo la pasión de los convencidos, la fraternidad de los justos y alcanzó, sin dejar de ser nunca un trabajador, el más alto grado de conciencia crítica que en su tiempo se pudo lograr. Mirándonos en él, nadie se animará a pensar que la clase obrera argentina come vidrio.
La conversación había entrado en lo personal y dio pie a la última pregunta, pertinente para aquellos tiempos donde los destinos trágicos se habían convertido en una cotidianeidad: ¿cómo quisiera morir y cómo no quisiera?
Contestó casi sin respirar, pareció que las palabras las tenía siempre en la punta de la lengua: "El marxismo dice que la muerte es necesaria. Yo no me planteo cómo tendré que morir, creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora, no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase".
Nos despedimos en el viejo bar de la calle Córdoba sin decir más, bastaba el apretón de manos. Me dejó una vez más la impresión de que nunca moriría. Y mientras caminaba hacia mi casa, yo por entonces vivía en el Bajo, recordé lo que me había contado un compañero. De todas las historias sobre Tosco era la más hermosa y acaso la que lo retrataba de cuerpo entero, justificando con creces esa sensación de respeto que sentía por él, y que nunca había sentido, así tan profunda, por nadie.

El cordobazo - Informe periodístico. Cronología de los hechos. Día 29 de mayo de 1969


El compañero había contado: "Yo estaba preso en Trelew, cuando los fusilamientos del 22 de agosto... fue algo terrible, de no creer... habían matado a los dieciséis a sangre fría... en la cárcel empezamos a golpear las puertas, estrellábamos los jarros contra las rejas, gritábamos, puteábamos... Al fin me encontré tirado sobre la cama, sin saber qué hacer... Cada vez era más profundo el silencio en los calabozos... Nos fue ganando la tristeza más grande del mundo y, de pronto, de a poquito, alguien por la ventana comenzó: Compañeros... compañeros... compañeros... los quiero escuchar... compañeros no se caigan, porque si ustedes se caen ellos están muertos, pero está en ustedes que los hagan vivir... Y esa tonadita cordobesa fue la del Gringo Tosco, que estuvo más de veinte minutos arengándonos y diciéndonos que salgamos y ahí salimos todos de nuestro encierro y yo creo que fue por primera vez que se empezó a mencionar cada uno de los nombres de los caídos y todo el grupo gritaba bien fuerte ¡Presente! ... El Gringo me enseñó algo muy grande, que la voz de los sin voz surge naturalmente... El, que no quiso fugarse, aunque se lo ofrecieron, porque sentía que un dirigente obrero tiene que vivir en la luz, se hizo cargo del dolor de todos y nos marcó el camino."
Tras el esperanzado y corto paso por la Casa Rosada de Héctor Cámpora -rápidos y embriagadores serían esos meses; "un alazán en las pampas", habría dicho Marechal y ocurrido el fallecimiento del general Perón -para muchos el duelo por el padre; para otros, la sonrisa casi en rictus de un antiguo odio reverdecido, y todos bajo un cielo color de cuervo, con tormentas y presagios, se suceden gobiernos que bajo el manto protector de la herencia peronista cumplen a fondo su misión, ya sin contradicciones: frenar el ascenso popular, entretenerlo y desviarlo, llevándolo a una encrucijada sin salida.
La confusión, el desaliento y hasta el miedo cundirán en sectores que hasta ayer mismo habían soñado tocar el cielo con las manos.
Algunos por cansancio, otros acosados y de espaldas contra la pared comienzan a imaginar el exilio.
Susana, ¿Tosco pensó en irse del país al menos por un tiempo?
La compañera de Tosco me mira, luego baja los ojos hacia el mate y habla, serena, sin rencores, pero la voz denota que la herida aún quema.
Día 30 de mayo de 1969 Pudo haberlo hecho, prefirió sin embargo esperar aquí... y aquí lo alcanzaron la enfermedad y la muerte dice y vacía muy rápido el mate.
Será un tiempo difícil, también confuso. Unos resisten y hasta redoblan la apuesta del combate; otros muchos comienzan a practicar el silencio. Los rumores de un golpe militar se escucharán cada vez más fuertes. Si bien se vivía bajo un régimen cerrado y represivo, con la Triple A paseando la muerte a su antojo, la proximidad de las elecciones permitía abrigar alguna esperanza.
Agustín Tosco decide librar la que sería su última batalla: frenar el asalto al gobierno por los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas, día a día más hegemónicos y abiertamente agresivos.
En condiciones de extremo peligro se traslada a Buenos Aires. Allí se entrevista en secreto con dirigentes de distintas procedencias, Raúl Alfonsín y Oscar Alende entre otros. Su intención es formar un frente patriótico y democrático, lo suficientemente amplio como para incluir a las organizaciones armadas, con el fin de aislar a los sectores golpistas. Es entonces que siente los primeros síntomas de su enfermedad: terribles dolores de cabeza que no calman las fuertes dosis de aspirinas ni las ampollas bebibles de analgésicos, a los que se agregan las pérdidas del equilibrio y por último los desvanecimientos.
El frente no se puede concretar: las diferencias son insalvables. El campo popular tendrá que sufrir la embestida de sus verdugos debilitado por sus gruesas divisiones. Acaso por primera vez abatido, Tosco regresa a Córdoba. Como una metáfora del país, su organismo se deteriora rápidamente.
"Lo hicimos ver por médicos amigos. Pero hacía falta internarlo y hacerle estudios. No podíamos por su clandestinidad. No conseguíamos dónde. Cuando al final encontramos un lugar, ya era tarde; las cosas habían pasado a un punto sin retorno. El Gringo fue una víctima más de la represión." Me lo dirá Arnaldo Murúa, uno de sus abogados defensores, mientras caminamos por las calles de Córdoba y recordamos caminatas y charlas similares junto a los canales de Amsterdam, cuando el exilio.
Más enfermo y aún más debilitado, Agustín Tosco que ahora oculta su apariencia tras un bigote, un peluquín y un "blanqueo" de esos dientes que lo delatan por sus caries es llevado de escondite en escondite.
La Triple A lo ha condenado a muerte y el propio jefe de policía de Córdoba lo tilda públicamente de "criminal terrorista". Come mal, pan y queso suele ser el menú diario y, a pesar de los esfuerzos, no hay manera de cuidarlo mejor.
Sin embargo su leyenda va en alza (algunos dicen que vive en un tanque de agua, otros cuentan de sus amores con una monja que lo protege en un convento y hasta hay quien cuenta que lo vio tomando café en un bar frente al cuartel de policía); lo cierto es que el deterioro crece y crece. Le cuesta hablar. Sufre mucho. Siguen las angustiosas mudanzas de madrugada (sus compañeros más de una vez lo ayudan a guardar en una sábana o en diarios sus pocas ropas, sus papeles y su inseparable máquina de escribir).
Tosco manuscribe sus últimas cartas con dificultad. Una de ellas está dirigida a sus padres, fechada supuestamente en La Plata, con letra vacilante dice: "Desde hace tiempo no les escribo por la situación de clandestinidad que padezco. Pero la mala suerte me embromó bastante y desde hace un mes y medio estoy internado en un hospital de La Plata. La pasé muy mal, estuvieron a punto de operarme de la cabeza; pero paulatinamente pude ir recuperándome. Hoy, como ven, les puedo escribir a mano. Pienso que para fin de mes estaré bien y podré reintegrarme a mis actividades.
Son muchísimas las cosas para hacer y todo el que pueda debe aportar. Como es el Día de la Madre, le envió un obsequio a Mamá. (...) Pese a todas las dificultades seguiremos adelante. Esperamos que la suerte nos ayude. Cariños y besos a Lucy y Papá. Será hasta la próxima. (...). Ya en grave estado sus compañeros deciden trasladarlo secretamente a Buenos Aires. Han conseguido un lugar y lo internan con un nombre falso. Al fin es tratado por un equipo médico.
... La última vez que lo vi fue tres días antes de su muerte. No estuve en los últimos momentos porque mi presencia no era necesaria y había que moverse con mucha discreción dado lo peligroso del momento. En un principio pensamos que podía tratarse de un tumor, pero consultamos con neurocirujanos, se hicieron estudios y se descartó esa posibilidad. Se trataba de una encefalitis.
¿Cuáles fueron los síntomas?
Malestar general, fuertes dolores de cabeza y fiebre.
¿Mantenía el conocimiento?
Sí. Se trataba de una enfermedad que ataca al cerebro, como podría atacar otro órgano.
¿Tenía origen virósico?
No. Era una infección simple, por gérmenes; incluso hicimos un antibiograma para determinar el tipo de antibióticos necesarios. Yo participé en el diagnóstico en el aspecto neurológico, que es mi especialidad. El resto lo hicieron otros médicos que eran muy capaces y tenían mucha experiencia en infecciones.
¿Estaba desahuciado?
No. Se trataba de una enfermedad subaguda que en condiciones normales sería previsiblemente manejable. El problema es que él estaba muy deteriorado físicamente. Yo lo había conocido antes y pude ver la diferencia. Estaba muy demacrado y había perdido mucho peso.
¿Era por la enfermedad?
La enfermedad había hecho lo suyo. El estuvo internado con nosotros algunas semanas. Calculo que cuando llegó estaba enfermo desde hacía aproximadamente un mes. Pero fundamentalmente pienso que era la situación que estaba atravesando la culpable de ese deterioro.
¿Piensa que fue mal atendido en Córdoba?
No. Pienso que la persecución de que era objeto y las privaciones que sufrió lo habían deteriorado mucho. El era un hombre muy fuerte, que llevaba una vida muy sana. Incluso con el tratamiento empezó a repuntar, mejoró notablemente. La última vez que lo vi ya caminaba y hablaba con fluidez. Ante esa evolución se consideró que había superado la zona de peligro. Se decidió suspender los antibióticos y allí fue que tuvo una recaída de la que ya no pudo salir.
¿Cuál fue el origen de la infección?
No se pudo determinar, al menos yo no recuerdo... pasaron algunos años. No sé si los que manejaron la parte clínica llegaron a saberlo.
¿Hay algún registro?
No. Por razones obvias no se levantó historia clínica.
El médico Juan Ascoaga nos despide con la misma seriedad con que nos recibió. Descubro o acaso imagino que sus ojos en el fondo brillan.
Agustín Tosco muere en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1975. Corriendo otra vez toda clase de riesgos, un grupo de compañeros que se habían juramentado a defenderlo aun a costa de sus vidas, deciden trasladar su cuerpo para que pueda ser enterrado en su provincia natal.
En un viejo bar de Villa María uno de aquellos compañeros me da detalles de la historia: -Lo llevábamos en una ambulancia, sentado en el lugar del acompañante. Algunos podrán decir que fue una locura o que no tiene sentido político, puede ser, para nosotros era otra cosa, se trataba de una cuestión de honor.
Oficialmente Tosco muere en Córdoba, el 5 de noviembre de 1975.
Con Salamanca, Firmenich y Medina La noticia de su deceso circula de boca en boca con la velocidad de las malas nuevas. Los medios de comunicación guardan silencio o retacean la información todo lo posible. Sin embargo, el hecho es conocido, se declara un paro y numerosos trabajadores abandonan sus tareas para unirse a las exequias. Vuelvo a encontrarme con Susana Funes.
¿Tosco tuvo una última voluntad?
Sí, varias veces me había dicho: "Susana, si me pasa algo quiero que me velen en el sindicato".
¿Fue así?
No, no pudo ser. El sindicato estaba en manos de los fascistas y no podíamos arriesgarnos a perder su cuerpo.
(Han pasado muchos años desde el día de la muerte. En la voz de la mujer ese día fue ayer.)
Agustín Tosco es velado en la Asociación Redes Cordobesas. Se organiza una colecta popular para enfrentar los gastos del sepelio.
Durante la noche del 6 de noviembre, un desfile incesante de trabajadores se aproxima para darle su adiós. También se hacen presentes dirigentes políticos, como el ex presidente Arturo Illia, gente de los barrios, estudiantes, militantes sindicales y de las organizaciones guerrilleras.
Nadie quiere esquivar el cuerpo en la despedida al dirigente obrero perseguido. Nadie acepta quedarse con un dolor sin respuesta a solas.
El mal estado del tiempo no arredró a la gente que creció en su número, que se mantuvo firme. Antes tuvieron que vencer el estupor: sí, el Gringo había muerto.
Una docena de oradores se suceden ante sus restos. Pálidos, consternados, fumando a más no poder.
Cuando alrededor de los cinco de la tarde mengua por instantes la lluvia, sus compañeros deciden iniciar la marcha hacia el cementerio de San Jerónimo.
Unas seis mil personas participan en los primeros tramos del cortejo fúnebre que avanza por las calles Roma y Sarmiento; se suman a la columna varios centenares más. Son muchos los que observan desde las veredas, son también muchos los que bajan la cabeza. Desde los balcones de los edificios caen flores. Al llegar al puente Sarmiento la multitud supera las diez mil personas. Hay banderas argentinas y también algunas rojas. Flamean juntas, sobre el silencio.
En tanto, el dispositivo represivo se hace cada vez más evidente. Allí están los inconfundibles matones armados sobre los techos del Automóvil Club Argentino. Tampoco faltan los patrulleros, la policía montada, las cuadrillas con perros, ni los autos verdes con policías de civil que ostentan sus itakas. Se ven hasta helicópteros sobrevolando el cortejo en clara actitud de intimidar.
Pero la marcha continúa y se sigue sumando gente. Siguen cayendo claveles rojos y de pronto la lluvia. La columna ya ocupa todo el ancho de la avenida y tiene varias cuadras de largo. Son más de veinte mil los que están presentes, a pesar de las amenazas y la lluvia, cada vez más intensa, de primavera.
Se escuchan consignas: "Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia Sindical" es acaso la cantada con más rabia.
La policía y los matones del gobierno aumentan su provocación. Los testigos recuerdan risas, burlas, gestos obscenos y las armas que ahora no sólo se llevan sino también se ostentan con ruido, con movimientos gruesos.
El cortejo dobla por la calle Zanni para cubrir las últimas cuadras que conducen al cementerio. En la plaza que está a su frente, aguardan otros tres mil militantes.
Quienes estuvieron presentes cuentan que, pese a la multitud, en el lugar el silencio era abrumador. "Las palabras ya no valían nada", dice ahora, con voz entrecortada un viejo luchador sindical. La idea es trasladar el féretro hacia el panteón de la Unión Eléctrica. Frente a sus restos los oradores se aprestan a concluir el acto. Después de la dignidad del silencio, la dignidad de la palabra para despedir a un hombre digno. Habla en primer término una maestra, después un estudiante, con la misma claridad, con igual emoción. Más de uno llora sin darse cuenta, tal vez crea que es la lluvia que no cesa. Finalmente es el turno del secretario de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba. En ese momento la policía y los matones inician el ataque. Golpes, culatazos, ráfagas de ametralladoras. Es el desbande. Muchos corren. Otros buscan seguridad tirándose cuerpo a tierra. Se ven mujeres con criaturas refugiándose detrás de las bóvedas. Hay heridos. Hay impotencia en la gente desarmada. Se impide trabajar a periodistas y fotógrafos. Se practican decenas de detenciones. En medio del desconcierto, una pareja busca con desesperación al hijo que se soltó de su mano. Es cuando un obrero de Luz y Fuerza, desafiante, grita: "Todos somos Tosco". "El Gringo vive." Habrá un silencio. Y luego, como un eco, como una tromba marina, el grito de todos: "El Gringo vive". Hay momentos que marcan la realidad, la convierten en símbolo y en historia. Este será uno de ellos.
¿Por qué durante tantos años en la lápida no se puso una placa con su nombre y apellido?
Pienso que fue una medida tomada por sus amigos para proteger sus restos, más de uno se la tenía jurada y esos tipos son capaces de cualquier barbaridad responde el cuidador del panteón que guarda los restos de Agustín Tosco.
Es bueno recordar que cuando nos íbamos, habríamos dado unos cincuenta pasos, aquel hombre moreno y bajo, de pelo bravío, se acercó corriendo y agitado dijo: "Tengo un trabajo de mierda, de estar todo el día con la muerte mi vida se volvió una mierda... Pero yo tuve mi mejor momento y no lo olvido".
Prende un cigarrillo, y dice, y se desahoga. "Había una huelga general, los muchachos del cementerio también fuimos. Nos dispersaron a palos, la policía nos daba duro, de pronto me vi cerca de Tosco, era un gigante, me puse detrás y sin que él lo supiera le cuidé la espalda. Era un tipo hermoso, el Gringo.
En esa media hora de palos y palos me olvidé de la muerte y yo, que soy un cagón, no tuve miedo. Esta historia es lo mejor que tengo. ¿Qué cosa, no?".
Se volvió corriendo a su trabajo, pero de pronto se paró y casi a los gritos dijo: "Me llamo Justo, y a mi hijo le puse Agustín...".
No era el mejor lugar, pero lo vi reír.
Y después en un solo movimiento que fue lento en el inicio y decidido al final levantó su puño cerrado hacia el cielo.

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